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| Isabel Dos Santos icono del momento de gloria angoleño |
Con el fin de la guerra y la llegada de la paz el que era uno de los lugares más infernales del planeta vio como su destino cambió espectacularmente gracias a la apreciación de una de sus riquezas naturales: el petróleo. Sólo de auténtico milagro se puede definir el impresionante cambio experimentado por Angola. Un milagro que enriqueció espectacularmente a la antaño soviética élite política del país dando lugar a una auténtica pero a la vez atolondrada y brutal fiebre desarrollista que cambió en tan sólo una década la faz del país y en especial de su capital Luanda. Esta fiebre desarrollista acabó despertando la admiración mundial en un país que hasta entonces sólo había sido capaz de despertar compasión caritativa convirtiéndose en un destino chic y trendy para muchos profesionales europeos, especialmente portugueses, en búsqueda de oportunidades tras la crisis económica que ha sacudido duramente al continente. Así pues mientras Angola cotizaba al alza y Europa cotizaba a la baja los europeos acudían a Angola para desarrollar el país y Angola acudía a una Europa devaluada por la crisis para invertir los pingues beneficios del petróleo en la compra de gangas. En este cometido emergió dotada de una especial habilidad Isabel Dos Santos, hija de José Eduardo Dos Santos, quién creó un auténtico emporio empresarial en base a los pingües beneficios derivados del petróleo adquiriendo posiciones estratégicas claves en Portugal al hacerse con el control de la compañía de comunicaciones NOS de la que controla un 28% del accionariado y el banco EuroBIC sucursal lusa del banco angolano BIC a través del que se hizo con el control del Banco Portugués de Negocios (BPN). Pero también se hizo con posiciones estratégicas en otros paises lusófonos como en Cabo Verde donde adquirió el control de la compañía de telefonía T+ a través del control de la compañía telefónica angoleña Unitel que controla en un 25% estableciendo también otra compañía telefónica en otro país lusófono africano como Santo Tomé y Príncipe. Incluso en esos momentos llegó a anunciar un acuerdo con Google para la construcción de un cable submarino capaz de conectar Angola con Brasil y Brasil con Estados Unidos. La empresaria angoleña parecía estar en el punto álgido de su poder pero su padre aún no la había nombrado directora de la petrolera estatal Sonangol circunstancia que tuvo lugar en 2016 y que le permitió controlar indirectamente a la petrolera portuguesa Galp. Pero poco duró la alegría para Isabel Dos Santos pues tras casi cuatro décadas al frente de Angola su padre Eduardo Dos Santos tras empeorar su estado de salud decidió renunciar al poder, sustituyéndole al frente del cargo Joao Lourenço. Pacta sunt servanda ergo Isabel Dos Santos pensó que en agradecimiento a su padre Lourenço decidiría compartir el poder, preservando su posición hegemónica sobre la economía angoleña a través de su continuidad en Sonangol pero nada más lejos de la realidad, pues en realidad Lourenço sólo quería el poder para sí y los suyos relegando a los Dos Santos al anonimato. Por si fuera poco le han surgido graves problemas en Unitel, pues su compañera en el consejo de administración de la empresa de telecomunicación angoleña, la a su vez compañía de telecomunicaciones brasileña Oí, la ha demandado de forma doble en la Camara de Comercio Internacional y en los tribunales de las Islas Vírgenes respectivamente por no permitirle subrogarse en la posición que tenía la absorbida Portugal Telecom en Unitel, dejándole a deber los dividendos así como también por haber usado los fondos de la empresa para la realización de sus operaciones financieras particulares. Estas dos demandas siguen pendientes de resolución judicial pero en caso de ser favorables a Oí podrían significar la pérdida de control para Dos Santos sobre uno de sus principales vehículos financieros. Por si fuera poco la nueva dirección de Sonangol ha abierto una investigación contra ella por haber desviado fondos de la petrolera durante su breve paso por la misma. Parece que la suerte cambió para la antaño todopoderosa Isabel Dos Santos. En los largos tiempos durante los que su padre gobernó el país la justicia jamás hubiese osado meterse con la mujer más rica e influyente de África...
La suerte cambió para Isabel Dos Santos y con ella cambió la suerte de Angola. Isabel Dos Santos fue el icono de la milagrosa emergencia de un país por el que no hace mucho nadie daba un euro considerado como uno de los lugares más peligrosos y desdichados del globo. Una emergencia basada en sus materias primas y en concreto en la apreciación del petróleo. Pero el petróleo empezó a bajar y el padre del icono de la pujanza angoleña cayó enfermo y decidió retirarse. Penso que el hombre que pondría en su lugar le obedecería y aceptaría compartir el poder preservando la larga sombra de su familia sobre el país. Pero la ambición desmedida de determinados hombres no conoce límites y carece de pactos. Tras conocer un momento de esplendor ahora Angola se acerca a su peor momento desde el fin de la Guerra Civil con los inquietantes nubarrones de una importante crisis política en el horizonte. La antaño todopoderosa familia Dos Santos no aceptará fácilmente quedar relegada a la oscuridad de la oposición. Se avecina una inédita y espectacular crisis en el partido único angoleño de consecuencias imprevisibles para un país que saboreó un momento de gloria con el que absolutamente nadie contaba.
La suerte cambió para Isabel Dos Santos y con ella cambió la suerte de Angola. Isabel Dos Santos fue el icono de la milagrosa emergencia de un país por el que no hace mucho nadie daba un euro considerado como uno de los lugares más peligrosos y desdichados del globo. Una emergencia basada en sus materias primas y en concreto en la apreciación del petróleo. Pero el petróleo empezó a bajar y el padre del icono de la pujanza angoleña cayó enfermo y decidió retirarse. Penso que el hombre que pondría en su lugar le obedecería y aceptaría compartir el poder preservando la larga sombra de su familia sobre el país. Pero la ambición desmedida de determinados hombres no conoce límites y carece de pactos. Tras conocer un momento de esplendor ahora Angola se acerca a su peor momento desde el fin de la Guerra Civil con los inquietantes nubarrones de una importante crisis política en el horizonte. La antaño todopoderosa familia Dos Santos no aceptará fácilmente quedar relegada a la oscuridad de la oposición. Se avecina una inédita y espectacular crisis en el partido único angoleño de consecuencias imprevisibles para un país que saboreó un momento de gloria con el que absolutamente nadie contaba.

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