jueves, 22 de marzo de 2018

España convence al mundo de su supervivencia

Desde el pasado 6 de septiembre hasta la actualidad en una parte de España  llamada Catalunya han tenido lugar una serie de acontecimientos inéditos en la historia de la Unión Europea y de la Europa Occidental desde 1945. Acontecimientos impropios en la esencia y la liturgia de una democracia europea avanzada y consolidada como la nuestra. A lo largo de estos tiempos hemos observado atónitos como en una porción de territorio europeo se convocaban plenos del legislativo para cometer ilegalidades desobedeciendo a las advertencias de los tribunales, se aprobaban leyes en tan solo un día, se desobedecían los dictámenes de las mismisimas instituciones regionales, se convocaban referéndums ilegales, se manipulaban los resultados de dicho referéndum cometiendo el primer fraude electoral de la historia de la UE, se incumplía la propia legalidad aplazando la independencia del propio territorio para acabar declarándola varias veces hasta que en una de ellas Catalunya alcanzó un nuevo récord albergando el dudoso honor de ser la primera región europea que se alzaba contra su Gobierno dando el primer Golpe de Estado de la historia de la UE que a su vez acabó desembocando en la segunda región europea que perdía el autogobierno tras Irlanda del Norte. A día de hoy pese a que la situación está más calmada la vida política catalana ha seguido viendose sacudida por despropósitos como las candidaturas fallidas a la presidencia de un expresidente fugado y un agitador callejero preso. 

La declaración de independencia de Catalunya se saldó con un éxito diplomático rotundo para España. Ninguno de los 190 estados que existen en el mundo reconocio como tal al que pretendía ser reconocido como tal. España ha cosechado un éxito rotundo persuadiendo al mundo del valor de su unidad pero no puede ocultar que el valor de su política exterior consiste actualmente única y exclusivamente en persuadir al mundo sobre su supervivencia. Mientras Italia mide el éxito de su política exterior en su hegemonía sobre el Mediterráneo, el control de las instituciones de la Unión Europea, de los flujos migratorios africanos y de la energía iberoamericana España se limita en convencer al mundo de su supervivencia, logrando un éxito apoteósico en el empeño pero un fracaso rotundo en una estrategia exterior que ocupada en un objetivo vital ha acabado olvidando por imperativos del guión otro tipo de objetivos, reduciéndose el protagonismo mundial del país a mínimos históricos. Y es que España permanece siendo España pero se encuentra absolutamente paralizada por la constante negación que de la misma efectúan los nacionalismos catalán y vasco, quienes pese a disfrutar de uno de los marcos de autogobierno más amplios y generosos del mundo se han caracterizado a lo largo de las cuatro décadas de democracia que alcanza nuestro país por la deslealtad institucional. Ante esta circunstancia el protagonismo internacional de España se encuentra bajo mínimos porque el país se encuentra concentrado única y exclusivamente en defender y garantizar su supervivencia. Es como si bajo el gobierno de Mariano Rajoy hubiesemos regresado al recogimiento que caracterizó la trayectoria mundial del país durante el período histórico de la Restauración (1875 - 1931) en especial durante el período de gobierno del político conservador Antonio Cánovas del Castillo con quién Rajoy guarda una gran similitud tanto física como en contenido, pero con la gran diferencia de que se encuentra en el siglo XXI mientras el político malagueño era un hombre del siglo XIX. 

La indolencia mundial de España es una realidad visible por doquier: Mediterráneo, África, Europa, América Latina... mientras en Asia ni estamos ni nadie nos espera... Un buen ejemplo de ello fue la Cumbre Europa - África. Una semana antes de la misma tanto Enmanuel Macron como Paolo Gentiloni estaban recorriendo el continente en defensa de los respectivos intereses mientras Mariano Rajoy no llegó allí hasta el mismo día, perdiendo una oportunidad de oro para promover los intereses españoles en África. Lo mismo sucedió en Túnez lugar clave en el Mediterráneo en el que cuando Macron y Gentiloni volvían Rajoy iba... La política exterior española debe cambiar radicalmente. España no puede seguir fundamentando su estrategia exterior en la defensa de su supervivencia. España debe ponerse las pilas y ponerse en marcha para aumentar drásticamente su protgonismo mundial de la misma forma que sus vecinos Francia e Italia han hecho superando el acongojamiento, el ensimismamiento y la parálisis en la que quieren dejarla el nacionalismo vasco y catalán. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Elecciones Generales en Italia: El Movimiento 5 Estrellas se prepara para acceder al poder

Luigi Di Maio: próximo primer ministro italiano  El pasado  4 de marzo  tuvieron lugar Elecciones Generales en Italia . Como la democr...